jueves, 7 de mayo de 2015

Opinion: Acoso escolar

Por Margarita Cedeño de Fernández.-
 
En nuestra época de estudiante de escuela, el fenómeno del acoso escolar era desconocido para nuestros padres. Las peleas en la escuela, las burlas entre compañeros de clase, la discriminación por la forma de vestir o de llevar el pelo, y otras tantas situaciones que se creaban en el aula, eran consideradas ‘normales’ y parte de la formación misma del estudiante.

 
Sin embargo, la ciencia ha demostrado las secuelas negativas que estas situaciones causan en el ser humano, y hoy en día el concepto de ‘bullying’ o ‘acoso escolar’, es objeto de estudio por parte de los científicos, y sus resultados son evaluados por quienes moldean los sistemas escolares.
 
Una investigación publicada en The Lancet Psichiatry, reportado por El País en una reciente edición, plantea las secuelas de “esta modalidad de violencia física, verbal o psicológica entre menores”, llamando la atención sobre los “serios problemas de salud mental”, tales como ansiedad, depresión y tendencias suicidas.
En Estados Unidos, 3.2 millones de estudiantes son víctimas del acoso escolar cada año, de los cuales menos de un 40% aborda el tema con sus padres.
 
Además, 1 de cada 4 profesores considera que este tipo de situaciones de acoso no tienen nada de malo. Además, 1 de cada 10 estudiantes en Estados Unidos, abandona la escuela por el ‘bullying’.
 
Dan Olweus, un catedrático de la Universidad de Bergen, Noruega, pionero en el estudio de estas problemáticas, al preguntarse ‘qué podemos hacer ante el acoso escolar’, plantea la necesidad de “reducir (o eliminar) tanto el acoso directo (ataques físicos o verbales evidentes) como el indirecto (aislamiento social, disminución de la confi anza); conseguir unas mejores relaciones entre compañeros en la escuela; crear condiciones que permitan a las víctimas y agresores funcionar mejor dentro y fuera de la escuela”.
 
Para alcanzar esto, es evidente que se requiere el trabajo mancomunado de la escuela, los maestros, los padres y/o tutores y los estudiantes. En la investigación de Olweus, se demuestra la importancia de “unos valores de conducta comunes, de una visión consistente de la escuela, de un acuerdo en conjunto de principios, de un plan a largo plazo y de la implicación de los padres”.
 
Para América Latina, el estudio más reciente que se dispone fue realizado por la CEPAL en el año 2011, donde se estimó la magnitud de la violencia escolar en las escuelas latinoamericanas.
 
Dicho informe planteó que en la República Dominicana ocupa el quinto puesto entre los países con más episodios de acoso escolar, ya sea robo en el aula, insultos o amenazas, maltrato físico o algún episodio de violencia.
 
Este informe no consideró el maltrato psicológico.
 
En definitiva, las investigaciones demuestran que este es un tema al cual prestar especial atención. Este periódico que alberga nuestras líneas, ha hecho un llamado al combate al abuso infantil por parte de adultos, por las graves consecuencias que tiene en nuestros infantes; lo que proponemos es que el tema también se aborde en conjunto con el acoso escolar, porque, como ha planteado el semanal “Health Day News” en un reciente artículo: “Ser víctima de acoso escolar…puede tener un impacto mayor en la salud mental de un adulto joven que haber sido víctima de abuso o negligencia en el hogar.” La Asociación Americana de Psicología plantea el acoso escolar como un serio problema de salud pública que debe ser abordado desde la escuela, por lo que es necesario involucrar tanto al Ministerio de Salud Pública como al Ministerio de Educación en el abordaje de esta problemática.
 
Es necesario que nuestro sistema educativo invierta recursos en detener esta problemática y sus consecuencias, las cuales condicionan las generaciones futuras. Y esto sumado al ‘bullying’ a través de Internet y las redes sociales; tema que abordaremos en otro artículo.

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